El tiempo fuera positivo es una herramienta fundamental dentro del proceso de crianza, ésta no debe entenderse sólo para los niños, sino también, para los adultos cuidadores.  

El ejemplo es la herramienta más poderosa que tenemos, por tanto, la mejor manera para enseñar esto es…modelando cómo hacerlo.

 De este modo, somos nosotros los adulto cuidadores quienes debemos modelar cómo hacemos uso de ese tiempo fuera positivo y una de las maneras es el cuidado del cuidador. Debemos cuidarnos física, emocional y espiritualmente para poder estar en conexión con nuestros hijos; sin embargo, es claro que no siempre tenemos esa calma, esa paz, o una respuesta asertiva frente a las situaciones que vivimos todos los días con nuestros hijos.

Es por este motivo, que el tiempo fuera positivo del adulto también tiene que ver con esas emociones que, como adultos nos cuesta gestionar cuando nos sentimos frustrados, enojados o tristes con los comportamientos que nuestros hijos presentan y que muchas veces nos llevan al grito, a las miradas, a las palabras ofensivas, o hasta los golpes.

La invitación es que cuando sientas que eso va a pasar puedas hacer un alto en el camino y decir a tu hijo en este momento que te sientes frustrada y no tienes la respuesta adecuada y por lo tanto necesitas un espacio para calmarte.

Y efectivamente lo haces, te tomas un café, tomas agua, te das una mamá ducha, cuentas hasta 10…o más, lees un libro. Cuando te sientas de nuevo en conexión y puedas brindar una respuesta más asertiva, entonces vuelves con tu hijo para retomar la situación, pero ahora desde la conexión, el amor y el respeto.

Finalmente, el mensaje a comprender que el tiempo fuera positivo no sólo es para los niños, sino también para el adulto ya que también pasamos por una montaña rusa de emociones con todos los retos que nos presentan día a día nuestros hijos. Cuídate, modela y da ejemplo, recuerda… tus hijos puede que no te escuchen… pero siempre te están viendo.

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