En la situación actual que estamos viviendo definitivamente es importante repensarse la educación en general. Hoy queremos pensarnos la implementación del tiempo fuera positivo en el aula ya que ahora nuestras aulas están siendo virtuales. Cabe entonces la pregunta… ¿cómo hacerlo? ¿por dónde empezar? ¿cómo acompañar a los alumnos a los estudiantes y a las familias en este proceso?

Actualmente con la virtualidad y con la nueva tendencia, es importante entender que hoy más que nunca el rol de los profesores no es sólo con los niños, sino que ahora es fundamental el trabajo en equipo con la familia. La pandemia ha puesto las familias en el lugar de volver a lo simple para encontrarse con su rol de papá, mamá, abuelo y cuidador. Es ahora a ellos a quienes más debemos acompañar tanto para que ellos aprendan a gestionar sus propias emociones como adultos, como también poder contener a los niños con todas las situaciones emocionales que están viviendo.

Como profesores debemos comprender que para poder establecer el tiempo fuera positivo es necesario la cooperación y la ayuda de los padres, es por esto que la propuesta para poder establecer el tiempo fuera positivo en el aula va ligada de acompañar a los padres para que sean ellos quienes puedan construir con los niños o bien sea que lo podamos hacer dirigido con los niños y así ayudarles a comprender el uso e importancia de esta herramienta y que lo puedan instaurar de manera adecuada en cada hogar para así gestionar las emociones.

El docente de hoy, debe enfocarse no sólo en los conceptos que los niños aprenderán, sino también en generar el vínculo y apego seguro en aula bien sea presencial o virtual. Sería importante que los profes dediquemos un tiempo dentro de nuestras planeaciones para poder tener un encuentro con nuestros niños de manera personalizada en donde podamos ayudarles a crear este tiempo fuera positivo con el acompañamiento que nosotros podamos hacer.

Finalmente, es importante recordar que un niño que emocionalmente está bien, es un niño que aprende, por eso el tiempo que invirtamos en la gestión emocional de nuestros niños en el aula virtual o presencial no es tiempo perdido…siempre será tiempo invertido.

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