El tiempo fuera positivo en el aula es una herramienta maravillosa para gestionar las emociones. Establecer este espacio desde el inicio del año escolar es una gran idea; sin embargo, es importante esperar a que pase el proceso de adaptación en donde cada docente debe conocer a sus niños, conocer la forma en que se relacionan, sus características y sus necesidades. Es decir, realizar el diagnóstico del grupo y a nivel individual.

Muchas veces, nos daremos cuenta que el tiempo fuera positivo le va a servir mucho a algún niño en especial; sin embargo, debemos tener en cuenta que, por el proceso de plasticidad cerebral, el tiempo fuera positivo ayuda a madurar el cerebro de todos los niños.

Una pregunta que me hacen los docentes cuando les comparto esta herramienta es:  ¿debo tener 20 objetos para que cada niño se pueda calmar? La respuesta definitivamente es no.

Que entonces la pregunta ¿cómo creo el tiempo fuera en el aula?  Aquí quiero compartirles cómo ha sido mi experiencia generando este espacio dentro del aula.

Tips para la creación del tiempo fuera positivo en el aula.
1. El proceso de adaptación.

Esperar a que pase el proceso de adaptación para tener una mirada del grupo y de los niños individualmente.

2. Edad de los niños.

Tener en cuenta las edades de los niños para poder saber qué actividades hacer y cuánto tiempo tomará según los tiempos de atención y concentración.

La edad es muy importante, ya que este ejercicio requiere el desarrollo del lenguaje, por tal motivo, se recomienda luego de los 3 años.

3. Planear.

Tener presente que el desarrollo de esta actividad tomará varias sesiones.

Iniciar las clases con canciones, cuentos o actividades que tengan que ver con las emociones.

4. Juego de roles.

Hacer juego de roles en donde se expongan diferentes situaciones relacionadas con las emociones como: rabia, enojo, tristeza, euforia, etc. 

Se realiza un primer momento en donde se dramaticen algunas conductas o respuestas poco apropiadas; luego, se realiza discusión al respecto y se hace lluvia de ideas de como SI hacerlo, o de cómo hacerlo diferente sin lastimar a anda no a nadie y se finaliza con otrpo juego de roles con el cómo SI…

5. Hacer listados.

Luego de los juegos de roles empezamos a plasmar las ideas que vienen de los niños al preguntarles: ¿qué te genera rabia, enojo, etc? ¿qué haces cuando te sientes así? ¿ustedes creen que esta es una manera adecuada de reaccionar? ¿cómo lo podríamos hacerlo mejor?

Seguidamente, hacemos otra lista paralela en donde se escriben las cosas que les genera calma como: un vasito con agua, leer un cuento, abrazar un peluchito… es importante escribir todas las ideas que mencionen.

6. Elegir.

Realizar una votación dentro de todos los objetos que dijeron los niños para dejar por lo menos tres objetos que puedan ayudar a todos.

Luego, sigue poner un nombre al lugar. De nuevo, los niños proponen y se hace otra votación. Algunas ideas de los niños son: lugar mágico, lugar del Silencio, tranquilandia.

7. Decoración y organización.

Entre todo el grupo se organiza y se decora el espacio.

8. Compromiso.

Finalmente, se realiza el compromiso por medio de la firma del niño. Esta firma puede ser una huellita, un dibujo de cada uno o la escritura del nombre y ya lo saben hacer. Esto según la edad de los niños. 

9. Acuerdos.

En grupo se generan los acuerdo de cómo utilizar el tiempo fuera, de su importancia y de su objetivo.

10. Llevarlo a la práctica.

De est modo, este hermoso espacio ya queda disponible para el uso de los estutiantes.

 Como pueden ver, esta actividad no es algo que estable el docente, sino que es una producción de los niños acompañada por el docente. Como tiene las características de cooperación, trabajo en equipo, sentido de pertenencia e importancia… funciona!

No le tengamos miedo al cambio, simplemente empecemos a transitar esas emociones en nosotros para generar el cambio y nuestra aula.

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