En la primera parte de la infancia, los niños se encuentran en una etapa que llamamos concreta, es por este motivo que cuando deseamos comenzar a acompañarlos en la creación del tiempo fuera positivo, es necesario y pertinente utilizar objetos concretos que ellos puedan ver, tocar, sentir, oler, escuchar, etc.

Sin embargo, ellos van creciendo y sus intereses y características evolutivas cambian.  Algunos de los cambios están en los juegos y el pensamiento abstracto. Por este motivo, lo que cambia a la hora de establecer el tiempo fuera positivo es la forma o las herramientas que ahora los niños y adolescentes pueden utilizar.

Es decir, ahora podrán identificar que su tiempo fuera positivo es escuchar música, leer un libro, ducharse, estar solo, escribir en un diario, etc. Por lo tanto, el sentido y esencia del tiempo fuera no cambia, su objetivo es encontrar la calma, regular las emociones y de esta manera buscar soluciones, lo que cambia es la forma, es el cómo lo hago.

Incluso, muchos de nosotros como adultos lo que hacemos es llamar a alguien que nos pueda escuchar, tomarnos un café, meditar, orar, etc…

El mensaje entonces, es a que ayudemos a nuestros hijos, independientemente de la edad a encontrar su tiempo fuera positivo…nunca es tarde…otra invitación, es a que seamos modelo…recuerda…puede que tu hijo no te escuche, pero te está viendo todo el tiempo.

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