Cuando hablamos de contención y regulación emocional, un abrazo, siempre será una excelente opción.

Un abrazo tiene magia, si…la magia del amor. Por eso la frase “cuando menos lo merezco es cuando más lo necesito” cobra tanto valor…nunca deberíamos negar un abrazo y menos cuando pensemos que nuestros hijos de están “portando mal”.

En muchos talleres he tenido la oportunidad de escuchar frases como: “yo lo ignoro” …Entonces, yo pienso…qué dolor…a ese niño sólo le bastaría con un abrazo.

Los abrazos son muestra de amor incondicional, es por esto que no deberían estar sujetos al comportamiento de nuestros hijos.

Cuando abrazamos a nuestros hijos en los mementos de poca o nada regulación emocional les estamos dando un mensaje muy importante sin necesidad de decir ni una sola palabra: “te amo y estoy acá para ayudarte”, “eres importante para mí”, “puedes contar conmigo”.

A nivel cerebral, los abrazos ayudan a conectar el pensamiento con la emoción, ayudan a regular la respiración, regulan los niveles de estrés, generan la sensación de protección y seguridad, ayudan a disminuir los niveles de ansiedad y fortalecen el vínculo parental. Es decir, es una excelente herramienta para el tiempo fuera positivo.

Por eso, cuando lo padres/madres de familia en un taller me preguntan… ¿si vamos a salir, entonces me tengo que llevar la botella de la calma si hace una pataleta? Mi respuesta es esta…confía, muchas veces con abrazo es suficiente.

Sin embargo, vale la pena mencionar que no todos los niños reaccionan igual, hay quienes por el contrario necesitan estar solos y esto también se debe permitir, cada hijo es único, por eso una de las funciones que tenemos los cuidadores es de ser grandes observadores para poder brindar una respuesta asertiva.

¿Ya abrazaste a tu hijo hoy? Deja un comentario si ya lo hiciste….

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